En la parte más alta del Valle, a unos 870 metros de altitud, tiene 1.297
habitantes y su gentilicio es Tornavaqueños. Primera localidad del Valle
del Jerte que consiguió el título de Villazgo, ya que formó parte del
señorío de los Álvarez de Toledo en 1369. Fruto de su prosperidad fue
el ennoblecimiento de gran parte de sus viviendas, en las que proliferan
los sillares y dinteles de granito.
La Calle Real, dividida en tres tramos por dos puentes: el Puente Cimero
y la Puentecilla, adornado con un bonito templete. Estos tres tramos se
llaman Calle Real de Arriba, Calle Real de En medio y Calle Real de Abajo.
También es de obligada visita su medieval Picota, conocida popularmente
como las Marirrollas o Rollo, situada en la salida sur de la población.
Las curiosidad histórica más importante fue la breve estancia en 1556 del
Emperador Carlos I de España y V de Alemania a su paso hacia su retiro
en el Monasterio de Yuste. Pernoctó allí en una casa que se conserva en
la Calle Real de Abajo y se conoce como la casa de Carlos V.
La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, interesante edificio barroco
construido a lo largo de los siglos XVII y XVIII. Su torre se alza en el mismo
lado de la portada principal. Destaca el retablo mayor y la magnífica
imagen del Cristo del Perdón.
Se puede visitar el Centro de Interpretación de la Reserva Natural de la
Garganta de los Infiernos, dedicado a los ecosistemas de la Alta Montaña
y a la Trashumancia.
NO TE PUEDES PERDER:
Iglesia Nuestra Señora de la Asunción de estilo barroco s. XVII.
Puente Cimero que salva el Río Jerte.
La Puentecilla con Templete dieciochesco.
Picota o Rollo
Centro de Interpretación de la Alta Montaña y la Trashumancia
de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos.


