Es un pueblo pequeño y entrañable, a una altura de algo más de 600 m.
fundada por vecinos del actual despoblado de Ojalvo. Cuenta con 254
habitantes y su gentilicio es Rebollariegos.
Su distribución y forma está muy condicionada por el terreno. Las grandes
pendientes, donde abundan los bancales de cerezos y olivos, dibujan un
pueblo de calles empinadas y angostas, cuyos aleros y balcones en algunas
ocasiones casi llegan a tocarse.
Callejeando, llegamos hasta las famosas “Casas del Canchal“ que, situadas
sobre imponentes moles de granito, parecen estar desafiando las leyes de
la gravedad. Estas casas se levantaron en estas condiciones por la falta
de terreno para construir y de esta forma, poder aprovecharlo al máximo.
Su Iglesia parroquial dedicada a Santa Catalina, es una construcción del
siglo XVII, realizada en mampostería con sillares en esquinas y contrafuertes.
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Iglesia Parroquial de Santa Catalina del siglo XVII.
Casas del Canchal.




