Las comarcas del norte cacereño componen un paisaje, de armoniosa identidad dentro de nuestra provincia, donde subsisten los fuertes contrastes de la naturaleza y la diversidad de pueblos y gentes. En Baños de Montemayor, entramado de liturgias humanas y variedad de sensaciones naturales, se abre el Valle del Ambroz, que aúna el paso del río con históricas vías de comunicación en donde dejaron sus huellas añejas civilizaciones. A la derecha la Sierra del Cerro, límite interprovincial con Salamanca; a la izquierda las cumbres de Béjar y Traslasierra.
Las significaciones de las ruinas romanas de Cáparra, del Barrio Judío de Hervás, la Fortaleza de Granadilla o los Jardines renacentistas de Abadía son un claro exponente del eco de siglos que, todavía, resuena en este paisaje singular, dominado por la nieve que encanece el Pinajarro para, en primavera, fundirse en torrenteras que animan la vida del Ambroz.
Granadilla fue una rica y fortificada villa, con extensas jurisdicciones sobre un dilatado territorio que se extendía por el alto Alagón, Hurdes y por el valle del río. Abandonada hoy, y sólo poblada de hinojos, cantuesos y jaramagos, preside uno de los conjuntos territoriales más sugerentes y polícromos de nuestra provincia, con pueblos vivos, llenos de color, salpicados entre la sierra y los valles, junto a riachuelos y cascadas, perdidos en las fragosidades, junto a las ruinas de Cáparra o flanqueando la calzada romana de La Plata.
Interesantes resultarán las visitas a la Judería de Hervás, con típica arquitectura de entramado, el Museo Pérez Comendador, ubicado en el Palacio de los Dávila, y el Museo de la Moto Clásica; el Convento de la Bien Parada, el Claustro Mudéjar y los Jardines de Soto Fermoso del Palacio de los Duques de Alba, en Abadía; la casa-museo del poeta Gabriel y Galán, en Guijo de Granadilla; la ruinas romanas de Cáparra, en Oliva de Plasencia, y la búsqueda del merecido descanso en Baños de Montemayor o Hervás donde además de disfrutar de una apetecible gastronomía, podrá adquirir una singular artesanía basada en la cestería del castaño, el cuero, la tonelería, la piel y los muebles de madera.
“Caminante o viajero, si entras o sales, en tu peregrino deambular, de Extremadura por los zaguanes polícromos y tapizados de la Trasierra, procura conservar en tu retina y en tu imaginación las irisaciones y reflejos irrepetibles de su cielo, de sus campos y verdores, de sus pueblos y gentes; más sutiles, si cabe, por la hermosura de su simplicidad y de su afecto que por la grandiosidad de su espectáculo, pues seguro que no será fácil que encuentres otros semejantes en lejanas latitudes de este mundo”.





