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Geomorfologia del Valle del Jerte

Geomorfología 1

La Sierra de Gredos está constituida por una serie de macizos (horst) y depresiones tectónicas (grabens); siendo la Sierra de Béjar su macizo más occidental y estando limitada por las depresiones tectónicas del Corredor de Béjar, Corneja y Valle del Jerte. Presenta ésta, como se aprecia en la figura, una dirección NE-SW, y su cota media es de 1.900-2.000 m, por lo que puede ser considerada como una "alta montaña". El Valle del Jerte, con una cota media de 650 m, queda limitado por  la Sierra de Béjar al Oeste, con una elevación media de 1.900 m y la Sierra de Tormantos al Este con cota media de 2.100 m.
La morfoestructura general en bloques queda manifiesta en ambas vertientes. En la vertiente Norte destaca por ser muy notoria en ella un conjunto de planicies a diferente altura que le confieren un carácter escalonado (escalera de piedemonte) y en la vertiente Sur por la existencia de un conjunto de pequeños rellanos, también a diferente altura, articulados por escarpes tectónicos definiendo un graderío de vertientes característico de una depresión tectónica tipo graben. Este graderío refleja la adecuación de los bloques constituyentes de las vertientes, después del movimiento en la vertical de éstos (desplome) que produjo el hundimiento general de este sector dando origen al Valle del Jerte. Esta morfoestructura quedó definitivamente constituida en el Plioceno, convirtiéndose en el soporte sobre el que actuarán los diferentes Sistemas Morfoclimáticos que se han instalado en ella a lo largo del tiempo.
Durante el cuaternario las variaciones en los sistemas morfoclimáticos derivadas de las numerosas oscilaciones climáticas que se suceden, junto con la actividad tectónica que aún perdura, condicionan la actuación y sucesión de los distintos sistemas morfogenéticos (glaciares, periglaciares, gravitacionales y fluviales). La acción de éstos modificó y retocó la anterior fisonomía configurando claros Dominios Geomorfológicos, que sin anular los rasgos morfoestructurales determinan el modelado actual. En la Sierra de Béjar cobraron especial protagonismo los sistemas glaciar y periglaciar, de modo que en sus partes altas hoy contemplamos un característico modelado alpino. Durante los periodos interglaciares se instala en la Sierra el sistema morfoclimático Templado-Húmedo, lo que determina que las partes altas sean remodeladas. Las partes medias y bajas fueron modeladas por los sistemas fluvial y gravitacional lo que determinó, junto a la neotectónica, la característica fisonomía en teclas de piano, casi perfecta en algunas zonas como ocurre en las vertientes del Valle del Jerte.

Geomorfología 2: Sistemas Morfogenéticos

Sistema glaciar. En los períodos fríos la disminución general de las temperaturas y la abundante precipitación de nieve determinó la acumulación de ésta en las cotas altas de la Sierra de Béjar y el desarrollo de una glaciación con el consiguiente establecimiento en estas áreas de los Sistemas glaciar y periglaciar. La mayoría de las formas y depósitos que hoy contemplamos corresponden al último período cuaternario (Würm); no obstante hemos de pensar que en anteriores períodos fríos también pudieron extenderse los hielos y sobre todo las acciones periglaciares.
El reparto y acumulación de hielos fue desigual en función de las condiciones climáticas locales derivadas de la orientación y de la topografía del macizo.
Durante estos periodos el clima no permaneció uniforme, sino que sufre fluctuaciones que determinan avances y retrocesos de la masa de hielo (fases glaciares) dentro de un mismo periodo glaciar. El análisis de las formas y depósitos glaciares nos permite reconoces hasta 4 fases diferentes: fase de montera, de valle, de ladera y de circo, de acuerdo al tipo de glaciar predominante en cada una de ellas. Sistema periglaciar. Durante estos periodos fríos el sistema periglaciar se instaló en las áreas libres de hielo formando una aureola alrededor de los glaciares, en los relieves sobresalientes de la masa de hielo con fisonomía no apta para la acumulación y persistencia nival y en aquellos sectores alejados en los que no se produjo la acumulación nival suficiente pero que si soportaron condiciones de frío intenso (ambientes periglaciares). Este dominio periglaciar fue ganando extensión a lo largo del retroceso de los hielos.
El análisis de las numerosas tipologías existentes y su distribución espacial permiten inferir la existencia de ambientes permafrost, de ciclos de hielo-deshielo y de nivación, así como la importancia de la topografía, orientación, morfología, estructura y sustrato en el desarrollo de los procesos. Por otra parte, la superposición de formas nos permite evidenciar la variación de los ambientes con el tiempo.
La duración y la intensidad que alcanzaron estos dos sistemas han marcado profundamente los paisajes, configurando un característico modelado alpino, con abundantes cresterias, agujas, derrubios periglaciares, circos, pulidos, morrenas, valles glaciares, suelos estructurados (enlosados, almohadillados,...), hombreras, cubetas de sobrexcavación, de obturación, etc.

Geomorfología 3

Sistema fluvial. Las partes medias y bajas han sido modeladas por un sistema morfogenético gravitacional y fluvial, siendo este último el principal modelador del Valle del Jerte.
El río Jerte se inicia en el Risco de la Campana (1.600 m) y a partir de Tornavacas se instala en una depresión tectónica cuyas condiciones dinámicas y morfológicas permiten la estabilización de los aluviones generando una llanura aluvial bien definida, así como conos y abanicos en las zonas de desembocadura de las gargantas y arroyos que drenan sus vertientes. El acusado control estructural determina una disposición rectangular del drenaje que en sus partes más altas adquiere un carácter dendrítico.
Las gargantas presentan, en general, cuencas de recepción complejas fruto de la acción periglaciar, glaciar, torrencial y tectónica, con un claro perfil en V, fruto de su encajamiento y un perfil longitudinal en saltos (de 1 a 40 m) asociados a importantes fracturas, que dan lugar a rápidos y cascadas. Estos saltos son indicadores de una actividad neotectónica cuaternaria. Los consecuentes cambios en la dinámica ocasionan sobreexcavaciones locales que dan lugar a pozas o marmitas de gigante, según sus dimensiones. Destacan por su espectacularidad el conjunto de 8 grandes pozas de hasta 15 m de diámetro separadas entre sí por pequeños saltos, que albergan en su interior otras de menores dimensiones en el Paraje de “Los Pilones“ (Garganta de los Infiernos). En las zonas de descarga de las gargantas se han generado conos o abanicos aluviales.
En cuanto al Río Jerte, presenta un fondo aluvial bien definido, si bien las notables diferenciaciones dinámicas y morfológicas permiten establecer distintos sectores, probablemente relacionados con movimientos tectónicos recientes. En general se diferencia claramente una llanura aluvial formada por un “canal” sencillo tendente a rectilíneo, aunque en ciertos sectores (Navaconcejo, Cabezuela) forme arcos de meandro o incluso se anastomose y barras aluviales generalmente marginales; una llanura de inundación correspondiente al primer rellano de aterrazamiento, colgada a 1,5 a 2 m del cauce actual y cuatro niveles de aterrazamiento.Sistema gravitacional. Los fenómenos gravitacionales deben ser considerados fenómenos importantes en la configuración de las laderas. Estos fenómenos se originan en dos etapas, una primera pleistocena en la que como consecuencia de la inestabilidad tectónica tienen lugar grandes deslizamientos y avalanchas (ejemplo deslizamiento de Mingo Sancho) y una segunda etapa holocena en la que tienen lugar nuevos movimientos de menor extensión que afectan frecuentemente a áreas previamente deslizadas o no, en este caso relacionadas con fenómenos de actividad antrópica.
Los procesos gravitacionales actuales constituyen, junto a las inundaciones frecuentes del cauce, claros riesgos geológicos que deben tenerse en cuenta a la hora de planificar la ordenación del territorio.

Todas estas formas y depósitos serán estudiadas a lo largo de los itinerarios.